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Brasil: Paraty, la historia y la naturaleza exuberante

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Brasil: Paraty, la historia y la naturaleza exuberante

Mensaje por Talisman el Dom Feb 03, 2013 7:41 pm

Cuando era pequeño escuché que alguien hablaba sobre Paraty. Pensé que iba a ser mi destino, mi lugar. Hace ocho años me mudé. Jamás había pisado la ciudad pero vine con una certeza: iba a ser mi casa. No me equivoqué”, comenta Aecio Sarti, un artista de cabello entrecano y ojos azules, que eligió establecerse a 230 kilómetros al sur de Río de Janeiro. A orillas del mar instaló un atelier donde recibe visitantes deseosos de admirar sus obras. No resulta difícil imaginar por qué Sarti no necesitó ver para creer. Su única guía era un relato. Una referencia quizás relacionada con puestas de sol, historias de corsarios y tiempos coloniales en los que el oro y luego el café movilizaron la ciudad.


A mitad de camino entre Río de Janeiro y San Pablo emerge Paraty. El poblado de casas blancas e impolutas descansa sobre la Costa Verde de Brasil. En su geografía las fronteras se difuminan y encuentran su fin en aguas cálidas de color esmeralda.

Paraty es una postal antigua que vive en el presente. Por sus calles el viajero encuentra carruajes, construcciones con simbología masónica y escenarios que se mantienen intactos a pesar de tener más de cuatro siglos de historia. El empedrado es el mismo sobre el que, cientos de años atrás, caminaron esclavos, comerciantes y marineros. Existen dos formas de transitarlo: la de los locales y la de los turistas. Los pes de moleque (como los lugareños llaman a los adoquines) son un desafío para el recién llegado que, por temor a caerse, se concentra más en el piso que en los detalles del paisaje. Los paratienses, en cambio, resuelven la situación con la precisión de los equilibristas, sin la necesidad de mirar el suelo para avanzar. Quizás el reto que impone el lugar tenga por objetivo desacelerar el ritmo del visitante y obligarlo a volver sobre sus pasos. Quién sabe. Pero lo cierto es que, con el transcurso de los días y al sumergirse en el juego de contemplar sin miedo, el turista aprende a caminar como un vecino más.

Belleza protegida
El centro histórico de Paraty se compone de 33 manzanas y tiene 400 edificaciones coloniales. Las casas de techos de tejas, paredes blancas y marcos coloridos transportan a la época del imperio portugués. Las calles también actúan como un túnel del tiempo: son un museo a cielo abierto con iglesias antiguas, un fuerte rodeado de cañones de la Guardia Real y un muelle plagado de escunas (réplicas de antiguos barcos).

En los tiempos de esplendor, Paraty llegó a ser el segundo puerto más importante del país. Allí amarraban embarcaciones que llevaban oro y diamantes hacia Minas Gerais y se traficaban esclavos. Por los ataques de piratas, que se escondían en la bahía para asaltar los barcos, la Ruta del Oro fue modificada en 1728. Los tiempos de riqueza y empleo se transformaron en largos períodos de decadencia económica. La abolición de la esclavitud, en 1888, fue otro gran golpe que impulsó la mudanza de los pobladores –que eran servidos por criados– a otros destinos. “Hasta 1950 muy poca gente visitaba la ciudad. El aislamiento en el que cayó Paraty permitió la conservación de la arquitectura y la cultura local”, relata Gustavo, un guía turístico que se crío en estas tierras y experimentó la llegada de visitantes a una ciudad, hasta entonces, perdida.

Las islas y el mar
La riqueza cultural y arquitectónica de Paraty es innegable pero no es su único atractivo. Su geografía también tiene mucho para ofrecer. Morros frondosos plegados sobre el mar, cascadas escondidas, piletas naturales rodeadas de rocas y 65 islas distribuidas sobre aguas turquesas y esmeraldas, son algunos ejemplos.

Las excursiones que proponen las agencias turísticas de la ciudad tienen opciones tanto para quienes deseen adentrarse en la mata atlántica como para los que prefieren disfrutar en altamar.

Para los visitantes que optan por mantener los pies sobre la tierra una opción recomendable es contratar un jeep tour por la selva. Los vehículos, con asientos enfrentados y sin ventanillas, son ideales para admirar la exuberancia de la vegetación. Durante el trayecto, que atraviesa la Ruta Real y el Camino del Oro, se hacen una serie de paradas. Una de ellas en la cascada “do Tobogã”, una piedra inmensa en forma de tobogán sobre la cual corre el río y los nativos se arrojan a toda velocidad. Las destilerías de cachaça son otro destino en el que vale interrumpir el viaje. Irse de Paraty sin degustar esa bebida típica del litoral brasileño sería volverse con una experiencia incompleta.

El mar y las islas que integran la bahía de Paraty también invitan a dejarse seducir. Embarcaciones coloridas, salidas de un cuento de aventura, son el medio para perderse mar adentro. La excursión incluye un almuerzo a bordo, en algunos casos música en vivo y espacios para tomar sol, disfrutar del paisaje o dormirse con el balanceo suave del agua. La travesía de cinco horas propone dos paradas de cuarenta minutos cada una en las que el viajero puede saltar del barco e ir nadando a una isla –para los menos intrépidos el trayecto puede hacerse desde un cómodo gomón a motor–, tirarse panza arriba a tomar sol, practicar snorkel o nadar entre peces.

Farolas
Son las ocho de la noche de un sábado. El sol comenzó a bajar y en las posadas encienden las farolas, que cubren de reflejos el adoquinado. Las mesas de los bares y restaurantes empiezan a poblar las calles, que horas más tarde estarán invadidas por turistas de todas partes del globo y también de Brasil (paulistas y cariocas suelen ser huéspedes frecuentes, sobre todo durante los fines de semana).

La ciudad tiene una amplia oferta gastronómica, que combina calidad y precios accesibles. Ejemplos de ello son el Margarida Café, uno de los más concurridos de Paraty y dedicado a la cocción de pescados, frutos de mar y carnes, o el Casa do Fogo, un pequeño y acogedor restaurante, donde la especialidad de la casa son las comidas flambeadas en cachaça. El lugar se ubica en la Calle del Fuego, donde tiempo atrás iban los marineros para calmar sus pasiones.

Después de la comida, locales y visitantes se entremezclan en bolichitos en los que, con el correr de la noche, las mesas y sillas se corren para crear una pista improvisada. No hay lugar que no esté amenizado por melodías de músicos tocando en vivo. Afuera espera una ciudad fundada en las costas del Atlántico, un lugar donde el arte, el pasado y la naturaleza se conjugan, en perfecta armonía.


MINIGUIA

COMO LLEGAR. Aerolíneas Argentinas vuela de Buenos Aires a Río de Janeiro desde 3.362 pesos (ida y vuelta, www.aerolineas.com.ar). LAN realiza el mismo trayecto desde US$ 956 en Económica y desde US$ 1.156 en Premium (www.lan.com).
El traslado desde el aeropuerto de Río de Janeiro hasta Paraty cuesta desde US$ 78 (servicio regular) hasta US$ 182 (servicio privado). El viaje dura 3 horas. Las tarifas son por tramo e incluyen impuestos (www.paratytours.com.br).

DONDE ALOJARSE. En la Pousada Do Ouro, habitación standard, US$ 200. Una habitación de categoría superior, US$ 259, y una suite, US$ 324 por noche, con impuestos, desayuno, piscina, sauna y acceso a Internet. La posada se ubica en el centro histórico de Paraty.
En la Pousada Arte Urquijo la habitación suite standard cuesta US$ 254 por noche. La posada se ubica en el centro histórico de Paraty e incluye desayuno y TV con cable.

CUANTO CUESTA. El paseo en escunas por las islas de la bahía cuesta US$ 33 por persona y US$ 20 el almuerzo a bordo. La excursión dura 5 horas e incluye dos paradas de 40 minutos. Además, se provee máscara y snorkel.
El “jeep tour” con guía por el Camino del Oro hasta la cascada do Tobogã cuesta US$ 47 dólares y US$ 39 el almuerzo en el restaurante Vila Verde, emplazado en medio de la selva, donde el turista se puede bañar en la cascada y apreciar el paisaje.
Un city tour con guía por el centro histórico de la ciudad sale US$ 78. El paseo contempla diferentes paradas en museos, iglesias, edificios antiguos, monumentos y el emblemático fuerte de Paraty.



INFORMACION

Comité Visite Brasil de la Embajada de Brasil en Buenos Aires: Cerrito 1350, entrepiso. Teléfono: 4515-2422, turismo@brasil.org.ar
www.brasil.org.ar
www.visitbrasil.com
www.paraty.com.br
www.paraty.tur.br
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